Sigo la blogosfera culinaria desde hace bastantes años. Me encanta abrir mi lector de RSS para ver las creaciones de otros blogueros. Me permite estar al tanto de las nuevas tendencias, encontrar inspiración para mis recetas y entretener mis trayectos en el transporte público. Siempre me gusta descubrir nuevos blogueros con un estilo fresco, un tono, un universo propio.
Y luego están los que ya no necesitan presentación, los "dinosaurios" de la culinoblogosfera, esos de los que piensas que ya no sería lo mismo sin ellos. Pascale Weeks, del blog C'est moi qui l'ai fait, es una de mis favoritas porque a menudo propone recetas anglosajonas bastante chulas (su artículo sobre el Christmas pudding me salvó una Navidad). Así que cuando vi que había sacado un libro sobre postres llamado "Le dessert était (presque) parfait" (editorial Solar), estaba deseando tenerlo entre las manos.
Soy una fanática de los libros de cocina. Es raro que salga de una librería sin uno o dos bajo el brazo. Como mi piso no es extensible y trato de no acumular cosas (¡sin éxito!), me he vuelto más exigente con el tiempo. Los libros que encuentran un lugar en mi estantería se seleccionan con cuidado y creo que el de Pascale va a quedarse ahí mucho tiempo.
Al poder asistir a la firma del libro en las oficinas de 750g, tuve la oportunidad de conocer a Pascale y Silvia, creadora y fotógrafa del libro respectivamente. Pude charlar con ellas y, además de ser encantadoras, me aclararon su enfoque.
Su voluntad era hacer un libro de recetas sencillas, accesibles para todos y que desmonte los falsos trucos para quedarse solo con las técnicas que realmente funcionan. Pascale me contó que pasó meses probando 5 o 6 recetas de cada postre, lo que le permitió validar las hipótesis adquiridas a lo largo de años y de formaciones con grandes chefs. En este libro solo está lo mejor de todas las pruebas y, por tanto, solo los trucos que funcionan. Lo cual se agradece mucho. Mi hermana, que lo tuvo entre las manos, me decía "Son recetas súper sencillas, te sientes en confianza", y aunque yo no lo había identificado exactamente así, efectivamente te sientes en confianza.
El otro gran punto fuerte de este libro es la maquetación. Muy clara, agradable y depurada. Las fotos de Silvia son sublimes y me encantaron las burbujas informativas que destacan los puntos críticos de la receta. Esta maquetación tan trabajada fue fruto de una reflexión real antes de las sesiones de fotos, y se nota. El resultado es una verdadera coherencia visual que hace del libro un placer recorrer.
Por supuesto, antes de hablaros de esta obra, probé una de las recetas. Aproveché un fin de semana en Normandía para iniciar a mi madre en el brioche. La receta de Pascale es bastante clásica en general, pero los consejos (dejar reposar la masa 24 h en la nevera, orden de los ingredientes...) son acertadísimos. Solo me pareció una pena que la levadura no se indicara en proporciones tanto para la versión seca como fresca. Modificamos un poco el proceso porque amasamos en la máquina de pan. Pero nuestros invitados disfrutaron y podéis seguir las instrucciones de Pascale con los ojos cerrados (es lo que se aprende en el CAP).
Un muy buen libro que voy a guardar para probar sobre todo la receta de mousse de chocolate al agua que me intriga mucho (¡y quizá por fin conseguir las lenguas de gato que he fallado 2 veces seguidas!).
Ah, y para los que participaron en el concurso "Banana bread", ¡los resultados están publicados!